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Valentina Cámara: “La vida me está dando una revancha”

Juega en Belgrano y fue convocada para integrar la selección argentina de fútbol femenino, luego de varias negativas a propósito de terminar su carrera universitaria. “No me arrepiento porque a veces hay que perder para después ganar”.

Recientemente recibida de kinesióloga, Valentina Cámara forma parte de una familia comercialmente arraigada en la ciudad, y acaba de ser citada para vestir la camiseta argentina.

Tiene 23 años y una ferviente pasión por los deportes. Durante su infancia practicó básquet y llegó a ser parte de Atenas; pero una vez que “descubrió” el fútbol, no lo soltó más. Entró a Racing en el 2012, ahí jugó dos años y medio, la misma cantidad de tiempo que hace que pertenece a Belgrano.

Y ahora, “me llamaron para la selección” cuenta feliz, no porque sea la primera vez que recibe el ofrecimiento, sino porque en el presente sí puede dedicarse full time. Igual, “tuve la oportunidad de ir a jugar a Boca, me pidieron que me mudara a Buenos Aires; aunque me ofrecían cambiarme todos los estudios a la UBA, estaba por la mitad de la carrera y sabía que me iba a atrasar un año. Fue una decisión súper difícil; pero me quedé y me recibí acá.

“Hoy no me arrepiento porque la vida me está dando una revancha”. Es que Valentina la tiene clara, ni el fútbol femenino es lo suficientemente rentable como para ser tomado como único empleo, ni tampoco es un deporte que pueda practicarse de por vida a nivel profesional.

“Si bien le meto mucho esfuerzo, sé que tiene un techo y que el día de mañana va a ser mi profesión la que me va a permitir comer. Lo real es mi título. Por eso, mi prioridad siempre fue recibirme, y recién hoy estoy accediendo a jugar a nivel selección; antes dije que no porque preferí llegar al objetivo académico.

“Muchas veces entro en contacto con chicas que juegan al fútbol, sobre todo más chicas, que están terminando el secundario en un acelerado o que directamente dejaron los estudios porque les coincidían con el entrenamiento, y la verdad es que me opongo a eso; si bien en la vida hay que tener prioridades, siempre hay tiempo para todo. Lo que faltan son las ganas, no el tiempo.

“Para ellas mi consejo es que, aunque sea, se pongan como meta terminar el secundario”. Existe otra realidad: “El hombre sí puede vivir del fútbol, la mujer no. Ganan entre 4 mil y 5 mil pesos al mes, y estoy hablando a nivel Buenos Aires. En Córdoba no se nos paga a ninguna jugadora.

“Como mucho, los viáticos, y algunos clubes, a las chicas del interior, les consiguen trabajo y un lugar para vivir; pero lo tienen que compartir con siete chicas más, y termina siendo insalubre.

“Quizás algún día se emparejen los montos; pero hoy, la diferencia es abismal entre lo que ganan hombres y mujeres”. Ello repercute también en el rendimiento: “Todo el tiempo nos obligan a tomarlo como un deporte recreacional, un hobby; nunca nos dan la posibilidad de que sea más profesional”.

En cambio “si las mujeres tuviéramos el apoyo de la AFA, si no tuviéramos que trabajar de otra cosa y nos pudiéramos dedicar al fútbol, claro que alcanzaríamos mejores estándares. Cómo no te va a salir, si estás todo el día con la pelotita”.

GANANDO TERRENO. La realidad económica marca la diferencia; después, “a nivel club, nos dan los mismos espacios, la misma indumentaria, el mismo interés”.

Incluso “hay un auge del fútbol femenino” que se refleja en el hecho de que “cada vez nos va a ver más gente”; al tiempo que “en las canchas sintéticas de los barrios se organizan más torneos de fútbol femenino que masculino porque a los organizadores les duplica el rendimiento”.

Es cuestión de sortear los prejuicios “sobre todo cuando uno inicia, posteriormente te vas afianzando y lo practicás con tanta naturalidad y frecuencia que a nivel club no se sienten. Además, llegás a adquirir un nivel deportivo tal que, en mi caso, me considero a la par o mejor que algunos hombres.

“No lo digo yo, sino gente que me ve; entonces, eso te respalda, te da confianza. Hasta recibo apoyo de muchos hombres” que, curiosidad mediante, se acercan a la cancha o a los entrenamientos. “Les llama la atención, se asombran; no pueden creer que juguemos fútbol once, y corramos las mismas dimensiones que ellos”.

Pensamiento que no tiene un correlato científico sino social: “Todavía rige una concepción de que la mujer tiene que estar en la casa y el hombre en el trabajo, y eso se repite en el deporte. Hemos ganado terreno en algunos que son de menos contacto como el vóley o el hockey; y estamos luchando para expandirnos en todos los campos. Que no es robar sino compartir”.

GOLAZO DE FEMINIDAD. Por supuesto que al fútbol “le aportamos nuestra impronta femenina”, resumida en “menos contacto, más juego, más gestos, y sobre todo menos violencia”.

Informe completo en la versión gráfica de “El Bamba”, viernes 1º de diciembre, 2017.

Lic. Lorena Neo Romero

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