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Títeres: Muñecos que cobran vida

“A los niños les encanta el teatro de títeres, incentiva su creatividad y los ayuda a superar la timidez”.

Cada vez que un títere se pone en movimiento, el mundo de chicos y grandes se transforma convirtiendo su vida, por momentos, en mágica. Glenda Álvarez Oviedo y Rubén Di Mauro no solo comparten un camino personal, sino también laboral, ya que ambos son titiriteros.

Hasta hace unos días estuvieron como casi todas las temporadas en la vereda del Teatro Coral con “Fatiga”, el perro marioneta, deleitando a chicos y grandes como artistas callejeros en un espectáculo a la gorra.

“Nos dicen que somos innovadores porque hemos creado teatro para perros, ya que Fatiga no solo entabla una relación estrecha con los chicos, sino también con sus pares que le quieren oler la cola, le ladran, lo pelean o lo invitan a jugar”.

Su rutina consiste en llamar la atención de los niños que pasean por el centro; les levanta las orejas, pestañea, los invita a jugar a la pelota y allí empieza el atractivo: “Luego de unos momentos lúdicos, hociquea la gorra y es ahí cuando la gente deja su colaboración”.

LA CASA CONVERTIDA EN TALLER. La pareja crea sus propios títeres y la casa que habitan se ha convertido en un verdadero taller, donde tienen más muñecos que muebles: “Las diferentes creaciones nacen a partir de una idea acerca de qué mensaje queremos transmitir con la obra que vamos a realizar. Si va a ser para cuidar el medioambiente, en contra del maltrato animal…

“Todas nuestras obras tienen un mensaje que lo descifran los niños, porque son ellos quienes terminan diciendo qué es lo que se debe hacer y qué no; eso es algo que nos encanta porque la moraleja es casi subliminal y ellos la entienden a la perfección.

“A partir de ese mensaje vamos viendo una historia para luego crear cada personaje; a medida que confeccionamos el títere también aparece su personalidad; en realidad le vamos dando forma o haciéndola visible.

“Una vez que lo tenemos listo, trabajamos en las voces; cada personaje tiene que estar acorde con su personalidad. También elegimos la música y los momentos de entrada y salida. Las obras para niños son particulares, porque tienen que tener momentos de comedia y emoción para que no pierdan la atención”.

En los últimos tiempos, Glenda y Rubén han creado tres obras: “Realmente es una maravilla trabajar juntos a través del retablo, ha sido una experiencia enriquecedora que nos ha generado mucho crecimiento a los dos, ya que vamos aportando ideas frescas y nuevas”.

Rubén Di Mauro es todo un ícono del teatro de títeres en Villa Carlos Paz, y Glenda estudió teatro: “Soy actriz y me encantan los niños, tal es así que en un tiempo quería ser maestra jardinera. Cuando lo conocí a Rubén, pude unificar esas dos pasiones”.

VISITANDO ESCUELAS. Se acerca el año lectivo y durante esta época los titiriteros visitan las escuelas con sus obras, y también dictan talleres de armado de títeres para niños y docentes.

“Aquí en Carlos Paz desarrollamos nuestra actividad en forma independiente. Hace algunos años presentamos un proyecto para crear una Escuela Estable de Títeres Municipal; confiamos que algún día podamos concretarla.

“Mientras tanto, visitamos jardines, escuelas primarias y secundarias que así lo requieran. Para adolescentes tenemos una obra llamada ‘Casos Breves’ que funciona muy bien.

“Asimismo trabajamos mucho para la Defensoría de los Niños, Niñas y Adolescentes, por eso muchas obras abordan temáticas como el trabajo infantil y los derechos infantiles.

“Además, siempre nos contrata la Agencia Córdoba Cultura, y estamos por presentar un proyecto en el Instituto Nacional de Teatro. También una de las iniciativas más fuertes que tenemos en las vacaciones de invierno es en la sede de la Coopi, y consiste en un festival de títeres, donde no solo actuamos nosotros, sino que contamos con la presencia de grandes artistas del país y Latinoamérica”.

Los títeres siguen seduciendo a los niños en plena era tecnológica; quizás porque los hacen dueños de un mundo de fantasía: “Una de las cosas que brindan los títeres es la posibilidad de que los chicos sean protagonistas porque nosotros les damos la oportunidad de que interactúen, convirtiéndose en las heroínas y los héroes que ayudan al protagonista a resolver un conflicto.

Los pequeños son muy justicieros, y al final de la historia ellos quieren darles oportunidades a los malos para que se rediman y así se reinserten en el grupo social. A los niños les encanta el teatro de títeres y les incentiva la creatividad, a diferencia de la tecnología que sirve mucho como herramienta; pero en la cual ya está todo hecho”.

Glenda y Rubén tienen un taller de construcción de títeres con materiales reciclables: “Esto les ayuda a los chicos a superar la timidez y a poner en palabras cuestiones que por ellos mismos no podrían decirlas. Se arman de valor a través de este instrumento que es el títere, y así pueden expresar los diferentes sentimientos que los atraviesan”.

FIESTAS CON TÍTERES. Rubén y Glenda son convocados para espectáculos privados, cumpleaños y diferentes eventos infantiles y de adultos. Quienes deseen conocer más de su trabajo deben ingresar al Facebook de Titiriarte.

Periodista Silvia Garrigós

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