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Sex Shop: Conjugar placer y salud

En los ´80, y de la mano de la apertura democrática, llegó el negocio de los artículos de erotismo y placer. En un principio eran franquicias de importados en locales muy bien instalados en grandes ciudades, Buenos Aires, Córdoba o Rosario.

Más allá de los avatares económicos, la actividad tuvo un crecimiento exponencial sobre el 2009-2010, incluso con la creación de fábricas que peleaban a las grandes marcas foráneas. Muchos de esos negocios no pudieron sostener su estructura y se convirtieron, gracias a Internet, en sitios de ventas “on line”.
En nuestra ciudad, una referente de la actividad es Cristina Rodríguez, quien accedió a nuestro requerimiento, y echó luz sobre ciertos temas que en algunos despiertan recelo.

¿Cuánto hace que se dedica a la venta de artículos para adultos?
-Adquirí el comercio hace poco más de tres años. Funciona de manera on-line, donde la gente puede ver los catálogos, elegir los productos e incluso hacer consultas. Son artículos que tienen que ver con la sensualidad y el bienestar sexual de los seres humanos.

¿Cómo es el sistema de distribución?
-Trabajamos mucho con Punilla hasta Capilla del Monte, porque no hay nada en toda esa zona. Con esos clientes se coordina el envío; pero para los que viven en la ciudad, la demora es mínima. Ahora se trabaja mucho con whatsapp, entonces es más fácil conectarse. Aunque hay algunos que todavía utilizan el mensaje de texto, como para no quedar tan expuestos. Por eso la tienda se llama “En secreto sex shop”.

¿Quién consume más, el hombre o la mujer?
-En líneas generales, consume más la mujer; por eso se ha hecho tan famoso el “Tupper Sex”, y es lo que más promociona la tienda. Se utiliza mucho para las despedidas de solteras o reuniones de mujeres que quieren divertirse y hacer preguntas sobre diversos temas relacionados a estos productos.
Tiene una historia todo esto, porque Tupper era un apellido del marido de la mujer que empezó haciendo las reuniones de los famosos envases plásticos para la cocina. Este hombre prestó atención al sistema de venta y lo ideó para otro tipo de cosas como las famosas ollas Essen, los cosméticos Mary Kay, y todos empezaron a utilizar el mismo sistema del señor Tupper.
En cuanto a edades, hay un fuerte interés entre los 30 y 40 años, y mucha gente sola después de los 40.

¿Qué se ofrece en el catálogo?
-Lo más fuerte sería la lencería; los cosméticos sensoriales que abarca aceites, lubricantes, perfumes afrodisíacos, lociones corporales, velas que son aceites para hacer masajes tibios. En lubricantes trabajo con dos líneas muy importantes que son argentinas; de hecho, todos los productos son nacionales. Luego la juguetería, que es muy amplia.
También está la parte donde interviene un profesional médico, porque hay muchos médicos sexólogos, ginecólogos, urólogos y psicólogos que proponen que compren determinadas cosas para ciertas patologías. Es decir, no es solamente por placer, juego o fantasía.

¿Qué es lo más extraño que le han pedido?
-Todo lo que tenga que ver con el sadomasoquismo; especialmente cuando surgió la película “Las 50 Sombras”. Lo más buscado en ese tiempo fueron un tipo de hamacas paraguayas, que no eran tal, y que venían con libros explicativos.

¿Tienen literatura y vídeos?
-Sí, en libros hay grandes, de bolsillo y otros para jugar en pareja; son muy interesantes. También hay sobre sexualidad, de Alexandra Rampolla, por ejemplo.

Dato: Por más información, consultar la página web: www.ensecretosexshop.com.ar; Facebook: En Secreto Sex Shop.

“LOS JUEGOS SEXUALES SON SALUDABLES”. A fin de conocer el costado médico de estas propuestas, dialogamos con la doctora Roxana Ferreyra (MP 16478):

¿Es necesaria una consulta médica previa a comprar productos de sex-shop?
-En principio, las personas que realizan estos consumos no tienen la costumbre de consultar al profesional para aclarar aspectos del uso de los productos. Sin embargo, sería un buen momento para acercarse a la consulta médica y realizar, de paso, los chequeos anuales, tan necesarios para prevenir enfermedades.
Por otro lado, el profesional puede explicar detalles sobre la calidad y características de los materiales con los que se fabrican los juguetes sexuales, orientando hacia los más seguros, ya que se usan en zonas del cuerpo sensibles y que pueden sufrir lesiones.
También es importante saber claramente la forma y frecuencia de uso de algunos de estos elementos para que no deje de ser saludable. En este sentido, la seriedad del proveedor y la buena calidad del producto que comercializa son aspectos a tener en cuenta. Por ejemplo, algunos tienen fechas de vencimiento que deben ser consideradas; los geles para uso íntimo conviene que sean de tipo neutro, sin químicos agregados que produzcan efectos de tipo hot o ice, o sabores, ya que la mucosa vulvovaginal y uretral es muy sensible a los efectos que cambian la temperatura o el PH local.

¿Hay situaciones en donde se pueda recomendar su uso? ¿Cuáles serían los casos?
-Los juguetes sexuales usados en manera segura, forman parte de la elección íntima de una persona. Bien utilizados, en general, no ocasionan efectos médicamente complejos, y apoyan las fantasías sexuales de las personas, fantasías éstas que forman parte de la respuesta sexual humana normal.
El pacto que se establece entre dos personas que comparten intimidad es legítimo y propio en tanto ambos sean mayores de edad, estén en uso de su facultad de elegir y no produzca daño. En ese marco, los juegos sexuales son saludables y mantienen el interés en la pareja.
Un apartado para aquellos juguetes sexuales que favorecen o facilitan las acciones que dañan a otros, o aquellos que promueven las parafilias. Estos elementos pueden ser seriamente perjudiciales. Además, las parafilias son enfermedades psicológicas que, lejos de ser alentadas, deben ser tratadas profesionalmente.

¿Alguna aclaración que le parezca pertinente formular?
-Recordando a Graciela Sikos, psicóloga especializada en sexualidad humana, del Centro de Estudios de Estado y Sociedad, convengo que los juegos y fantasías sexuales inscritos dentro de lo saludable, son buenas prácticas para mantener en el tiempo el interés y el placer por el sexo, lo cual construye parejas más compañeras y felices.

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