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Edición 518

Quino por siempre. Su humor reflexivo está más vigente que nunca

«Una cosa es un país independiente y otra un país `in the pendiente´», Mafalda

El próximo 17 de julio Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, cumplirá 80 años. Por eso desde estas páginas queremos hacerle un humilde homenaje, contando algo de su prolífera vida y sus entrañables personajes.

Este dibujante y humorista gráfico nació en 1932 -en Guaymallén (Mendoza)- en el seno de una familia de inmigrantes españoles. Se lo llamó así para distinguirlo de su tío, pintor y dibujante que lo llevaría a descubrir su profesión a corta edad.

Al terminar la escuela secundaria en 1945, decidió ingresar en la Escuela de Bellas Artes, pero la abandonó al poco tiempo para dedicarse al dibujo humorístico y a las historietas. En 1951 se trasladó a Buenos Aires con sus dibujos, recorriendo las redacciones de diarios y revistas sin tener éxito, regresando tres semanas después a su Mendoza natal.

En 1953, el servicio militar lo llevó nuevamente a Buenos Aires donde -una vez terminado el entrenamiento- decidió quedarse viviendo en forma muy precaria, pero pudiendo empezar a publicar sus trabajos. En 1960 se casó con Alicia Colombo y dos años más tarde realizó su primera exposición en una librería de Buenos Aires.

En 1963 editó una recopilación de sus dibujos de humor gráfico bajo el nombre de «Mundo Quino». Tiempo después surgió Mafalda que en 1968 se tradujo al italiano y de esta manera viajó por primera vez a Europa, recorriendo París, Londres y Madrid.

Ya en el nuevo siglo, más precisamente en 2004, inauguró en Buenos Aires la exposición «Quino, 50 años», organizada por la Fundación Andreani. En 2009 fue reconocido con la Pluma de Honor, premio instituido por la Academia Nacional de Periodismo.

  • ¿Quién es Quino en realidad?

Se dice que el dibujante fue desde siempre la encarnación de Felipe; tímido e introvertido.

Se quedó deslumbrado al ver por primera un dibujo. Fue en 1935, cuando quedó al cuidado de su tío Joaquín Tejón y éste trazó en una hoja un caballo. Aquel instante se convirtió en una verdadera fiesta.

Más tarde comenzó a dibujar rostros y no eligió mejor lugar que la mesa del comedor de su casa, lo cual le trajo muchos retos de su madre, aunque lograron llegar a un acuerdo: podía dibujar allí, siempre y cuando la limpiara después de usarla.

En 1954, Quino publicó su primera página de dibujos en la revista «Esto Es». Luego inventó una historieta que iba a servir de apoyo publicitario a una fábrica de electrodomésticos. Los dibujos no hacían mención de la marca -Mansfield-, pero era condición que aparecieran en escena algunos aparatos eléctricos y que uno de los nombres de los personajes empezara con M; así surgió el nombre de Mafalda para el personaje central de la historieta. Después bautizó a Manuel, un pequeño comerciante inspirado en un periodista amigo suyo de nombre Julián Delgado.

Los diarios se negaron a publicar la historieta debido al «tufillo» publicitario que la alentaba. Así fue como Quino debió archivar las doce muestras hasta que en septiembre de 1964, el propio Delgado se las pidió para la revista «Primera Plana». De esta manera, Mafalda vio la luz.

  • «Es el profesional que todos quisiéramos ser»

El diseñador y dibujante local, Gustavo Gal, habla así de uno de los artistas que más admira: «Creo que Quino es el profesional que todos quisiéramos ser, respetuoso del lector, de su propia obra y sobre todo, dedicado cien por ciento a sus ideales. Un tipo muy imaginativo y que ha marcado un rumbo clarísimo desde sus inicios hasta la fecha. Sus primeros dibujos allá por los cincuenta y los rechazos de diversas editoriales en Buenos Aires, hasta el reconocimiento mundial que hoy tiene, habla a las claras de un empecinamiento artístico genial.

«Todos quienes hemos intentado este camino, nos hemos reflejado en estos monstruos, en estos humildes monstruos. Todos recordamos sus páginas con ideas muy fuertes, algunos de sus humores son gritos a la sociedad, por algo, en algunas biografías se lo considera un humorista gráfico y `pensador´, cosa muy difícil de lograr. Quino no sólo es un pensador, sino un dibujante exquisito y sumamente eficaz».

-¿Por qué cree que una tira como Mafalda todavía tiene tanta vigencia?

«Mafalda sacó a relucir lo mejor de la mente de Quino, y llegó en una época particularmente agitada, los sesenta. Una nena ingenua y muy sabia con una familia tipo y un grupo de amigos y allegados fantásticos. Hay que recordar que en el cine se dice que el secreto está en el reparto y Mafalda, como tira cómica tenía uno de lujo. Miguelito, Manolito, Libertad y todos los demás le dan un marco propicio para las observaciones, preguntas y conclusiones de la genial protagonista.

«Allí están los Beatles, la guerra de Vietnam, Cuba y los primeros televisores… sólo hace falta mezclar todo en la mente de Quino y ¡¡voilá!!, tenemos un clásico mundial. Creo que la vigencia de Mafalda se debe a que aún no hemos encontrado las respuestas a sus preguntas».

-¿Qué es lo que necesita un buen dibujante de historietas para llegar a la gente y ser un ícono?

«En realidad, nadie lo sabe… creo que el talento es una condición sine qua non, aunque también hay que trabajar muchísimo, hay que regalarle la vida entera a esta profesión… y una buena dosis de suerte; estar en el lugar indicado en el momento indicado», concluyó Gal.

Quino también -alguna vez- habló de la vigencia de su humor. Para este destacado dibujante argentino, sus tiras son actuales «gracias al talento que pone la sociedad en reciclar sus problemas».

¡Grande Quino… maestro, feliz cumpleaños!

Silvia Garrigós


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