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“Profesionalmente resisto”: Una ópera rock de garaje

Una propuesta de teatro independiente a través de un género poco común que desafía al espectador con canciones de Eruca Sativa.

Si bien no constan muchos antecedentes, los responsables de esta puesta en escena aseguran que es un género en crecimiento. Se trata de una presentación que combina música, diálogos, personificaciones y denuncia.
Lucía Custo Conci y María Luz Tremsal son las actrices que comenzaron a elaborar la idea en el marco de su trabajo final de la Licenciatura en Teatro de la Universidad Nacional de Córdoba. En su investigación se propusieron indagar acerca de la presencia de este género en nuestra provincia.
“Profesionalmente resisto”, se estrenó el 1º de octubre, y ofrecerá dos nuevas funciones los domingos 8 y 15 en la Ciudad de las Artes.

¿Cómo definirían el género?
Es una rama del teatro musical pero con menos recursos y elenco; hay menos producción y más argumento, carga actoral e intimidad con el público. Observamos varias presentaciones y llegamos a la ópera rock off, es decir independiente. Donde vimos dos claros ejemplos es en Buenos Aires, con “Los Monstruos” y “El Pacto”. Nos llamó la atención porque prevalece mucho la conexión con los protagonistas, la música en vivo y el argumento. Se hace mucho hincapié en eso porque no hay una gran producción. De ahí surgió la ópera rock íntima para buscar un vínculo cercano con el espectador.

¿Por qué eligieron la música de Eruca Sativa?
Sus canciones nos han ayudado desde el comienzo, tanto en los ensayos como en la preparación. Cuando decidimos investigar sobre la ópera rock, previamente éramos muy seguidoras de la banda. Pensamos que era interesante porque nosotras investigábamos el arte en Córdoba y ellos son de acá. Las canciones tienen mucha crítica, y ese es uno de los puntos principales del género. La idea es que el espectador se problematice y salga de la obra con algún cuestionamiento; y lo que subyace en las canciones de Eruca es muy fuerte. Terminábamos los ensayos, y junto con el aporte de las canciones íbamos construyendo permanentemente la obra.

¿El guion contiene diálogo?
Sí, es una mezcla entre diálogo, texto, monólogo y canciones. La idea es que cuando el personaje ya no puede hablar, canta, y cuando ya no puede cantar, baila. Es el concepto principal, que todas las formas del lenguaje son maneras de manifestarse; y esto es un mix de distintos lenguajes.

¿Qué esperan del espectador?
Esto nació a pulmón, y hemos llegado a tocar un tema que está en auge, que es el autismo. Elegimos abordar la problemática de juzgar y discriminar a las personas. Nos dimos cuenta de la importancia y la forma en la que lo estamos contando. En los ensayos siempre nos vamos sorprendidas porque hay algo que nos sale de adentro y necesitamos contarlo. La obra es una gran metáfora de correrse del lugar de uno y ponerse en los zapatos del otro, sin juzgarlo o ponerle una etiqueta que no se puede borrar. Y esto sucede con el autismo, en los medios de comunicación se ve chicos que sufren bullying; queremos generar esa conciencia sobre qué es lo normal y qué es lo anormal. Aprender y escuchar al otro. La propuesta es transmitir un mensaje y que la gente disfrute del espectáculo con la banda en vivo y coreografías.

Si bien la suya es una producción independiente, el elenco está compuesto por muchas personas…
Queríamos salirnos de las grandes producciones para hacer algo propio e íntimo; pero terminamos dándonos cuenta de que todo es una ligadura de lenguajes que hay que combinar. Por eso es necesario un gran grupo humano para desarrollar cada tarea completamente y de manera cohesionada. Además, cada uno está realizando su función. Por ejemplo, la corporalidad que tiene un músico en escena no es la misma que la de un actor, y con eso también jugamos mucho.

¿Qué implicó producir esta obra?
Además del montaje de la obra, nosotras desarrollamos una investigación. Escribíamos todos los días, indagábamos, nos cuestionábamos cosas. Así que detrás del espectáculo hay muchos componentes. Nos gusta crear de manera colectiva, lo que significa poner el cuerpo, ensayar y observar qué cosas surgen para crear la obra. Hay aspectos que se van modificando, se van descartando y se van agregando día a día. También hay que prestarle mucha atención a la difusión para que el proyecto no quede en el anonimato.

¿Qué pudieron descubrir en su trabajo final?
Al investigar encontramos la existencia en 1983 la ópera rock de Ricardo Sued “El espectáculo va a comenzar”, donde actuó una docente nuestra que terminó siendo parte del tribunal de evaluación del trabajo. También está el caso de Hernán Espinoza. En Córdoba hay una gran movida de musicales; pero específicamente de ópera rock nos ha costado encontrar información. No llegamos a investigar mucho respecto de otras provincias en las que capaz podíamos encontrar más datos. En Buenos Aires está lleno de producciones; justo ahora se estrenó “American Idiot” que tiene música de la banda punk Green Day.

¿El género está en extinción o expansión?
Se está moviendo cada vez más, generalmente lo que nace en la capital llega después al interior. Lo interesante es que es un formato que permite su realización, porque no todos tienen el capital necesario para montar una producción majestuosa; y por qué no puede haber una persona cantando, bailando y actuando con tres espectadores en una sala chica, eso ya es una ópera rock. Ahora más personas se están animando a hacer estas producciones pequeñas; pero con gran carga social y artística. Lejos de desaparecer, se están abriendo los prejuicios del musical y va creciendo.

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