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Nutrición infantil: Cambiar los Y por los O

Este domingo, la obra de teatro Supersaludable, oriunda de Rosario, estará presente en la ciudad a propósito de los festejos municipales por el Día del Niño. Preludio del trabajo en marcha para volver durante la temporada 2018-2019 con el objetivo de “promover la salud y el bienestar de la población, a través del aprendizaje de hábitos alimentarios, sociales y culturales, de una manera sostenible e innovadora”.

Colores, disfraces, personajes, baile y música acompañan al equipo de profesionales de la medicina, la educación y el arte que lidera el licenciado en nutrición Alberto Arribas, en función de las actividades lúdicas que dirige a niños, y también a adultos, “para empoderarlos como multiplicadores de una vida saludable”.

La escenificación como estrategia para captar la atención, y así “poder llegar con este mensaje tan importante en un discurso totalmente adaptado a los más pequeños. Aprender jugando es la clave a la hora de revertir la evidencia: uno de cada tres niños tiene sobrepeso u obesidad; y las enfermedades asociadas, como las respiratorias, las articulares, algunos tipos de cáncer, la diabetes y el colesterol, aparecen a edades cada vez más tempranas.

“Y eso tiene que ver con una falta de construcción de hábitos de vida saludables desde la infancia”, sostiene Arribas. Una realidad que atraviesa la geografía y todos los estratos sociales; pero que, igualmente, puede ser refundada. “Hay que enseñarles a los chicos que el alimento es su combustible y lo prioritario para disfrutar del resto de la vida. Desarrollando en ellos, no solo conceptos, sino también habilidades para que puedan tomar buenas decisiones”.

Porque “cuando hablamos de hábitos de vida saludables, englobamos la nutrición, una vida activa; hablamos de las correctas horas de descanso; de entablar vínculos sanos con la tecnología y con los otros; de sustentabilidad, y principalmente, nos referimos al tema de las emociones”.

Los cimientos de cualquier edificación: es menester “formar una mirada más plena y consciente de los sentimientos, y la manifestación de esos sentires”.

DESDE CERO. A medida que vamos creciendo “se va haciendo más difícil cambiar los hábitos porque tenemos que sacar al que está instalado, limpiar y poner uno nuevo. En cambio, si construimos hábitos desde el momento de la concepción, esos hábitos quedan instalados para toda la vida. En ese momento arranca la historia”.

Por eso, el Licenciado en Nutrición recalca “la importancia de los mil días, que inician en el embarazo y se extienden hasta los dos años de edad”. Una “ventana de oportunidades, que si la sabemos aprovechar, tendremos, seguramente, un niño y un adulto cuya calidad de vida estará garantizada”.

Claro que “hay que sostener esas rutinas. Muchas veces, el ambiente nos invita a elegir alimentos en cantidades excesivas, o con grandes contenidos grasos o de sodio, y es allí cuando los límites son sanos”. Tanto en lo que concierne a la voluntad propia como para con los infantes: “Los adultos son responsables de la cimentación de los hábitos saludables al igual que lo son de otros, por ejemplo, la higiene o la puntualidad”.

El consejo a los padres es que “eduquen con el ejemplo, que sean buenos espejos sociales”. De allí la relevancia de la información en cuanto a “los juicios sociales que no tienen sustento científico, hay que tener cuidado con la `infoxicación´ alrededor del acto de comer, porque puede ser perjudicial. Hay muchos mitos de moda, la restricción en el consumo de lácteos es uno de ellos, y no consideran las consecuencias. Hay que estar atentos”.

QUE NO FALTE NADA. Persiguiendo el concepto de equilibrio, “no debe faltar ningún alimento porque lo maravilloso del mundo de los alimentos es que lo que tiene uno, no lo tiene el otro” afirma Arribas.

Puntualmente, durante la niñez, rechaza la carencia de “legumbres y cereales. Cuando hablamos de cereales, en lo posible, que sean harinas integrales, que tienen mejor cantidad de fibras. Cuatro porciones, distribuidas en las comidas del día.

Diariamente, se recomiendan “tres lácteos: un yogurt, un trozo de queso o una tasa de leche” y “una porción del tamaño de la mano del niño de carne, que puede ser reemplazada por huevo, un superalimento que tiene las mismas proteínas que el ganado vacuno y es mucho más económico.

“Tenemos que pensar en acompañar alguno de los dos platos principales con verduras. Y tampoco deben faltar las frutas, que son tres porciones al día, distribuidas entre las comidas y las colaciones”.

Finalmente, el profesional incluye como “indispensables” a “las golosinas, las gaseosas y aquellos alimentos que pese a no tener un perfil nutritivo, vengan por lo hedónico, placentero e indulgente que tiene que estar presente en una alimentación saludable”. El único recaudo con “este último grupo, es que tenemos que pensarlo como más ocasional”, o ser cuidadosos con las porciones.

“Cambiar los Y por los O”, comprendiendo que “el equilibrio tiene que ver con elegir y siempre en dosis, como un alfajor simple, un turrón, una bocha de helado o cinco caramelos.

“Si entendemos que el secreto está en la cantidad, en la proporción justa y en poder tener vínculos sanos con los alimentos -una alimentación consciente- podemos hacer que nuestra alimentación sea rica, sana, divertida y saludable”, insiste Arribas.

Si bien en tiempos de crisis, los productos de mejor calidad nutricional pueden ser más costosos, “conociendo algunas estrategias de combinación, se llega a buen puerto. Por ejemplo: mezclando alguna legumbre con algún cereal, como lenteja con arroz, podemos tener las proteínas de la misma calidad de la carne de vaca que hoy es tan cara. Esos son datos que por ahí no sabemos y mejoran las habilidades culinarias y la composición de nuestros platos”.

¿Otros tips? “Organizarse a la hora de comprar”, “priorizar el pan sobre galletitas ultra procesadas” y “volver a la comida casera”, sugiere Supersaludable.

Lic. Lorena Neo Romero

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