Los tratamientos varían según el grado de lesión y la motivación por la inserción social. La familia es un sostén primordial.
Tres profesionales especializados en kinesiología y fisioterapia dialogaron con «El Bamba» sobre la rehabilitación neurológica en pacientes que presentan dificultades concretas.
Gabriela Pensa, Armando Chinetti y Martín López forman parte de un espacio terapéutico interdisciplinario dedicado a la recuperación de personas con problemáticas motrices y neurológicas, para recuperar una vida activa e independiente.
La rehabilitación neurológica es un área terapéutica que involucra actividades nucleadas a ella como la parte motriz, perceptiva, cognitiva, psicológica y clínica médica, entre otras.
«Tenemos pacientes por edades o por patología», explicó Martín López. «Las enfermedades más comunes que procuran rehabilitación son las de tipo circulatorio como: accidentes cerebro-vasculares, los traumatizados, los medulares y enfermedades degenerativas».
El equipo de profesionales trabaja de manera interdisciplinaria a nivel interno y externo: «La interconsulta se efectúa con especialistas que cubren diversas áreas: kinesiología, fisioterapia, fonoaudiología, terapia ocupacional, asistencia social y psicología».
La licenciada Pensa se refirió al tratamiento de los niños: «Hoy los pediatras o neurólogos nos derivan desde edad muy temprana a los niños con lesiones, incluso en el momento del parto. Cuanto antes sea abordada la secuela neurológica, más posibilidades tiene el pequeño de recuperarse».
La profesional indicó que el proceso de rehabilitación «lleva más tiempo porque le dedicamos mucho trabajo a la información y al entrenamiento con los padres respecto de los ejercicios de cuidado y asistencia que ayudan a la terapia».
Además, resaltó la importancia de la labor interdisciplinaria: «Nos sentimos acompañados por el área de psicología porque el paciente viene una hora a terapia pero la rehabilitación debe continuar en su hogar».
Martín López, por su parte, aludió a un aspecto fundamental que ayuda a la celeridad y optimización de la recuperación del paciente: su entorno familiar. «No hacemos un entrenamiento de ejercicio sino de lo cotidiano, y la familia es un grupo vincular directo de la interdisciplinar; forma parte del equipo de rehabilitación».
En estrecho vínculo con lo anterior, la duración de los tratamientos depende del tipo de daño o lesión que tiene la persona: pueden ser de carácter transitorio o permanente y está determinada por la necesidad para desempeñarse en su vida diaria o laboral. «Cada ser humano tiene una fisiología diferente y los daños pueden ser variados. La adaptación del grupo terapéutico también varía según la edad del paciente».
Armando Chinetti explicó que los tratamientos, por lo general y según cada caso particular, se complementan con «entrenamientos»: «Buscamos que la rehabilitación no quede en el consultorio, sino que se complete a través de espacios o actividades externas como gimnasios. A los adultos les facilitamos su desempeño con el simple hecho de poner una `adaptación´ que pueda ser útil de acuerdo a la capacidad que tenga el paciente».
En este sentido, la rehabilitación neurológica procura adaptar la falencia o dificultad a través de las actividades de la vida diaria y, según el kinesiólogo López, el terapeuta no debe descuidar «el sentido común de las cosas».
La integración de personas con disfuncionalidades motrices continúa siendo una deuda pendiente de resolver en muchos lugares del país. Villa Carlos Paz no es ajena a esta realidad. La dificultad de accesibilidad es un aspecto al que aludieron los profesionales.
«Hay accesos complicados que no están adecuados para el desarrollo cotidiano de las personas con esta complicación; es una falencia social. Las rampas no tienen las inclinaciones adecuadas; incluso algunos lugares públicos no tienen baños para discapacitados. Desgraciadamente no tenemos una geografía que nos ayude mucho al dibujo arquitectónico de la ciudad», reflexionó Chinetti, y sugirió: «Se podrían hacer más accesibles las partes donde están emplazados los centros comerciales o son de mayor afluencia pública. Las plazas integradoras son valiosas porque se puede ir con los niños a interactuar de una manera didáctica que resulta muy gratificante».
«Lamentablemente nadie conoce esto hasta que no le toca. Entonces parece que vas en contra de una sociedad con la cabeza enfocada en otra realidad». Gabriela Pensa reconoció una difícil situación: «Tenemos pacientes con lesiones medulares y que no cuentan con el apoyo del gobierno de la ciudad: fueron a participar a los juegos paraolímpicos de Londres y van a representar a nuestra ciudad, y eso nadie lo ve».
En el ámbito laboral, a los que «han tenido un accidente y conservan la capacidad de trabajar nadie los toma. Los proyectos que vienen de la Nación quedan en Córdoba y resulta difícil traerlos a Carlos Paz. Para ellos resulta una frustración. Por eso buscamos constantemente la motivación del paciente. Es un tema de educación de la sociedad. Se trata de ponerse en lugar del otro y cambiar el pensamiento», concluyó.
López completó la idea anterior: «La cabeza política difiere muchas veces de lo social porque tiene un pensamiento rígido, necio, por interés económico o desconocimiento. Faltan personas idóneas en este asunto. Particularmente creo que la ignorancia por no capacitarse es peor que la de no saber». Y apuntó a las prestadoras de salud: «La ley nacional sobre Discapacidad es un aval y sostén de los pacientes con dificultad, y muchas obras sociales la omiten por intereses económicos». La normativa establece «prioridades para el paciente y cuando pedís algún elemento de adaptación te dan otra cosa. Tenés que luchar contra una burocracia legal y de tiempos.
«La mayoría de las obras sociales son inoperantes porque no usan el sentido común: le pedís un elemento con especificaciones concretas y te envían otro, incluso más caro y traban los trámites para que la situación no se libere».
En algunos casos, «se aprovechan de la necesidad del otro, ganan diez veces más de lo que cuesta fabricar un elemento de adaptación y la calidad de la mayoría de los productos nacionales es inferior a los importados».
Por último, señalaron que el equipamiento resulta, muchas veces, una traba a la rehabilitación óptima y rápida del paciente.
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Lic. Javier Medina Gandía