El Bamba.com | Las noticias de Villa Carlos Paz

Ediciones

Kevin, el niño de las estrellas: Que la discapacidad no te sea indiferente

Mañana se cumple un mes del fallecimiento de Kevin, un niño de seis años que padecía parálisis cerebral y fue víctima de un virus intrahospitalario. Su corta vida siempre fue complicada, ya que luchó no solamente contra una patología irreversible, sino también contra un sistema perverso donde los que menos tienen están desprotegidos.

Nada fue fácil para Kevin; y a pesar del dolor que causó en la familia la muerte del pequeño, su mamá Miriam Gómez y su tío Roberto, reclaman mejores condiciones para los niños discapacitados de bajos recursos, y una terapia intensiva infantil en el Hospital Gumersindo Sayago.
Cuando Kevin cumplió un año se enteraron de que tenía parálisis cerebral, “nos dieron la noticia en el Hospital Infantil, en una oportunidad que lo derivaron desde Carlos Paz. Desde ese momento todo se hizo más evidente. Hasta ese entonces aparentaba ser un nene normal, te miraba, se reía, movía las manos, tenía buena coordinación.
“Nunca antes nos habían dicho que, en el momento del nacimiento, el bebé tuvo un problema por falta de oxígeno. Esto afectó su parte motriz y también la bronquial; además tenía problemas para tragar”.

“LA SITUACIÓN DE LOS NIÑOS DISCAPACITADOS Y SIN RECURSOS ES MUY DIFÍCIL”. Según cuentan los hermanos Gómez, allí empezó la pesadilla y el deambular por los centros asistenciales de esta ciudad y también los de la capital provincial.
¿Cuántas veces estuvo en terapia intensiva?
“Varias veces, desde chiquito, y siempre por problemas respiratorios y neurológicos. También tenía escoliosis por falta de ejercicio; su cadera estaba deformada. Lamentablemente la situación de los niños con discapacidad y de escasos recursos es muy difícil, y nadie les garantiza una buena calidad de vida. En Carlos Paz no hay lugares adonde llevarlos para que los traten como corresponde. Tienen las puertas cerradas”.

Miriam, ¿cómo fue la vida de Kevin y la tuya?
“Por momentos complicada; cada dos por tres estábamos internados y eso no me permitía tener un trabajo estable. Cuando se tiene un niño con discapacidad, lo recomendable es que ingrese a la terapia de donde está su historia clínica, y no tenga que andar deambulando como pasó con Kevin. Lo fundamental es que siempre lo vea el mismo médico, algo que no ocurre con frecuencia porque muchas veces te atienden los practicantes y no están del todo preparados para resolver situaciones con niños que tienen estas patologías”.

¿Tuvo a lo largo de estos años una rehabilitación constante?
“En pocas ocasiones, porque su cobertura médica -PROFE- era bastante deficiente. Asistíamos a una clínica muy conocida que está ubicada en Tanti; pero no podíamos ir siempre. Por ejemplo, se cumplían las atenciones de dos meses y había que esperar un año para volver a llevarlo.
“Para afrontar una dolencia como la de mi hijo hace falta mucho dinero, porque todo es muy costoso. Por supuesto que los profesionales cobran lo que tienen que cobrar; pero para nosotros significaba un costo inaccesible que la mutual no cubría.

A Kevin no lo vamos a recuperar; pero queremos ayudar a otros chicos para que no sufran lo que él padeció. Todos estos niños necesitan rehabilitación y no todos pueden hacerla.
“Es un sistema perverso, porque inclusive quienes pueden pagar una obra social mejor, no tienen todo cubierto y es un constante peregrinar para que te autoricen las diferentes prácticas y atenciones médicas que deben hacerle al paciente.
“Lo que sí pudimos gestionar en PROFE fue la leche, y un suero especial que es similar a la leche y se lo dábamos por goteo, porque él tenía una sonda gástrica para alimentarse. Eso lo hacíamos para que no se broncoaspirara, porque se le había dado vuelta el estómago y también hubo que operarlo”.

“ÉL ERA MI LUZ”. Con onda tristeza, Miriam y su hermano Roberto recuerdan ese 23 de noviembre, día del trágico desenlace: “Todo comenzó el 16 de octubre cuando Kevin contrajo una bacteria, eso le produjo diarrea y se sumó a una laringitis que ya venía padeciendo. También se le habían inflamado los riñones, por eso del Hospital Sayago fue derivado al Hospital Infantil de Córdoba donde luego de unos días logró estabilizarse en terapia intensiva.
“Al ver la evidente mejoría deciden pasarlo a una sala común donde había niños con diferentes patologías. Allí contrajo un virus intrahospitalario que fue fulminante al tener las defensas bajas. Es así como entró en coma y nunca más pudo recuperarse.

Lo que queremos a través de esta nota es despertar conciencias y lograr de esta manera que alguien haga algo por estos niños, ya que necesitan una atención especializada y sobre todo humana, que pueda contener a ese niño que no puede expresarse, y a la familia que necesita ayuda.
También solicitamos una terapia intensiva para niños, porque la que tiene el nosocomio local es para adultos. Es una vergüenza que nuestro hospital no tenga un lugar de estas características debido a la cantidad de gente que vivimos aquí; pero además por ser una de las principales ciudades turísticas”.
Miriam quiere recordar a Kevin con una sonrisa: “Él era mi luz, al igual que mi hijo mayor. Le encantaba sacarse fotos, su carita se iluminaba; y yo, a pesar de todo, era feliz viéndolo sonreír”.

Silvia Garrigós

Compartir en tu red social

Comentar esta nota