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Juguetes versus electrónicos: Una realidad que preocupa

Las vacaciones deberían ser el momento propicio para que los niños puedan desplegar todo su potencial creativo y jugar con juguetes; solos o acompañados la mayor parte del día sin horario para estudiar o asistir a otras actividades. Sin embargo, la realidad marca otro ritmo y cada vez más los chicos desde temprana edad están absorbidos como autómatas por la tecnología. Este panorama está llevando al cierre de jugueterías en todo el mundo, en muchos casos por la situación económica; pero en su gran mayoría por la preferencia hacia aparatos electrónicos.

DÉFICIT EN LA ACTIVIDAD LÚDICA. Sobre este tema y el problema que causa en la niñez la falta de juego genuino, dialogamos con la licenciada en Psicología Mirta Evangelina Brito (M.P. 7692).
¿Cuál es la realidad que usted ve en el consultorio en la relación juego-niño?
“En la actualidad se observa una marcada disminución del juego simbólico mediante el cual el niño expresa sus emociones y su vida de fantasías, manifestando su mundo interior y los conflictos que se le presentan en su cotidianidad.
“Estos inconvenientes pueden resolverse mediante el juego, ya que, al jugar, el chico vence realidades dolorosas y domina los contenidos de sus miedos originados en las pulsiones, proyectándolos al exterior en los juguetes.
“Es evidente que hay un déficit en la actividad lúdica. Al niño de hoy le cuesta jugar, quizás porque no se le ofrece tiempo y espacio de juego, no se le otorga lugar para desarrollar la creatividad. Las horas que están frente a una pantalla no es jugar”.

¿Cómo ha sido esa relación a lo largo de los años?
“A través del tiempo se observa una desvalorización del juego; no se incentiva el jugar solo o bajo la mirada de un adulto, quizás no se le da importancia.
“Al niño se lo llena de juguetes que se mueven solos, quedando éste como un mero espectador; de esta manera no puede construir el pasaje de pasivo a activo. Lo que se les está negando es el medio para desarrollar sus potencialidades creativas”.

EL PAPEL DEL ADULTO. La licenciada indicó que los “niños suelen preferir aparatos electrónicos, ya que están acostumbrados a ver a los adultos entretenidos frente a las pantallas. A los chicos hay que brindarles juguetes, materiales, que le permitan potenciar su creatividad”, insistió.

¿Les cuesta jugar solos?
“A los niños en general les cuesta jugar, solos o acompañados. Asimismo, se observa escaso acompañamiento del entorno familiar. En el contexto social que estamos inmersos, todo lo tecnológico resuelve de alguna manera ciertas situaciones a los padres, porque los niños están entretenidos, no molestan”.

¿Hace unas décadas la niñera electrónica fue la televisión, hoy es el teléfono?
“Podría ser el celular, la computadora, ‘las pantallas en general’. Lo importante para destacar es que estas ‘niñeras electrónicas’ no sustituyen a los adultos. Todo niño necesita de un ‘otro’, de seres humanos con los cuales intercambiar mensajes, aprender a hablar, a cantar, a jugar… los cuales son de vital importancia para su sano desarrollo físico-psíquico”.

¿Qué consecuencias puede traer tal exposición?
“La marcada exposición a los medios electrónicos da cuenta de una constante excitación de la mente por parte de los flujos neuroestimulantes, lo que lleva a la saturación patológica, desembocando en dificultades para atender a un estímulo durante más de unos segundos.
“El niño queda solo, frente a un exceso de estímulos que no puede metabolizar, en un estado de excitación permanente; esto arrasa con él, anulando su autonomía.
Esta invasión afecta la actividad de representación mental, obtura la imaginación y dificulta el juicio crítico, ya que en los medios audiovisuales la imagen prevalece sobre la palabra, no dando tiempo a metabolizar lo que se ve ni a que se fantasee.
“Las dificultades en la adquisición del lenguaje parecen estar ligadas a este predominio de aparatos y a la desconexión de los adultos que también están absorbidos por las pantallas; más que un mundo de palabras se ofrece un universo de imágenes en el que los flujos de información son muy veloces y en los que no hay tiempo para el pensamiento.
“Otra consecuencia es el predominio de niños hiperactivos y desatentos que llegan a la escuela acostumbrados a estímulos fuertes, visuales y se encuentran con otro tipo de estímulos a los que les cuesta adaptarse.
“También existen estudios que afirman que la extrema exposición impacta sobre la motricidad fina, produciendo un retraso en la misma”.

Periodista Silvia Garrigós

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