La velada de Gala que recibió con música, danza y teatro el comienzo del 9 de julio, se realizó en el Salón de Convenciones bajo la idea general y puesta en escena de Daniel Ordóñez.
El Circo Criollo, ese espectáculo que según los historiadores puso en juego por primera vez la identidad sudamericana, fue el formato elegido por la Dirección de Cultura de la Municipalidad para dar comienzo a los festejos en el Día de la Patria.
La propuesta contó con la participación de los elencos estables del Departamento de Folklore, y sumó la colaboración especial del artista Daniel Grana, Daniel Ponzio de Puestanomade (mimo), Martín Anzaudo, Cynthia Cuello y Julieta Perisia (Desarrollo Artístico y Malabares).
Con la interpretación de algunos personajes emblemáticos del teatro argentino como «Cocoliche» y «Pepino el 88» (creaciones legendarias de Pepe Podestá), Daniel Grana dio inicio a casi dos horas de espectáculo continuo. «En realidad Daniel Ordóñez tuvo la idea y yo me acoplé en la medida que pude», explicó el actor. «Me llena de felicidad haber participado, Carlos Paz tiene mucha riqueza cultural».
Por su parte, Daniel Ordóñez, Jefe del Departamento de Folklore, manifestó estar satisfecho con la producción pese «a los inconvenientes», en relación a la ausencia del Circo Municipal por encontrarse en la apertura de temporada en Las Leñas. «Tuvimos que recurrir a gente conocida, que estuviera dispuesta a participar», agregó.
El evento contó con la presencia de las autoridades municipales, instituciones intermedias y vecinos, quienes al cierre corearon las estrofas del Himno Nacional Argentino.
Muchas versiones coinciden en destacar que el Circo Criollo nace cuando los hermanos José Antonio (Pepe) y Gerónimo Podestá estrenan la versión pantomímica de la obra de Eduardo Gutiérrez «Juan Moreira», poniendo en juego algo de la identidad argentina y sudamericana. De hecho, en nuestro país, el 6 de octubre se celebra el Día del Circo en Homenaje a Pepe Podestá, quien nació ese día del año 1858 en Montevideo y desarrolló aquí su labor pionera.
El circo construye identidad incorporando la diversidad desde lo tragicómico, interpretando la realidad cotidiana y poniendo énfasis en los estereotipos sociales identificatorios de una sociedad diversa y masiva. La versión criolla hace honor a esa heterogeneidad y marca sus diferencias respecto del modelo europeo. A este formato se le atribuye además la difusión del baile Pericón.
Consta de dos partes, una primera acrobática y una segunda teatral. Vivió sus años de mayor esplendor entre 1890 y 1916: revolucionaba a los pueblos del interior porque Juan Moreira les hablaba de las injusticias y la libertad, al tiempo que en Buenos Aires su cartelera competía con la que ofrecía la ópera.
Con los Podestá nacen personajes emblemáticos como el Payaso «Pepino el 88», un verdadero modelo del cómico rioplatense. Sus sátiras políticas o sus imitaciones del «niño bien» o «el compadrito» influyeron en generaciones de cómicos y monologuistas. Otros como el «Cocoliche» contribuyeron a representar con gracia a los inmigrantes italianos acriollados, inmortalizando frases como «Io me quiame Franchisque Cocoliche, e sono cregollo hasta lo güese…».
Lorena Moix