Opinaron los jóvenes en alusión a las fechas que los tiene como anfitriones
El paisaje va sufriendo modificaciones, nuevos aromas impregnan la ciudad y las jornadas son más cálidas. De a poco se fue asomando la primavera y con ella, miles de jóvenes se dan cita a lo largo y ancho del país para festejar su llegada y el día de los estudiantes.
Para saber cómo esperan este acontecimiento y qué mirada tienen sobre diferentes temas, charlamos con alumnos del Instituto Enseñanza Secundaria y Superior (IESS) y del IPEM 316 de barrio Colinas.
Transitar la etapa secundaria implica un despertar de sensaciones y emociones disímiles. Se van sumando experiencias, amigos, mayores compromisos e incontables anécdotas.
Magalí y Rosario, cumplen el rol de delegadas de quinto año dentro del conjunto de alumnos que conforman el centro de estudiantes del IESS. Ambas rescataron que desde el lugar que les corresponde, les gusta colaborar y aportar ideas para un mejor funcionamiento de la dinámica escolar.
«Con el centro de estudiantes junto a los profesores», comentó Rosario, «decidimos realizar un gran festejo de la primavera, que nos represente y que la pasemos bien. Queríamos un evento que no fomente la vagancia y que tenga muchas actividades».
Entre tantos temas, opinaron en líneas generales, sobre el comportamiento y accionar de sus pares. «El tiempo hizo que las ideologías y las formas de vida cambien bastante. Hay desinterés y no hay planificación de un futuro. Se vive el día a día». Y prosiguió: «En esto puede existir una carga de subjetividad; hay padres que son más estrictos que otros. Algunos se amoldan a la realidad de los jóvenes y otros no».
Por otra parte, Magalí acotó al respecto que «las familias tienen mucho que ver y depende de cómo les enseñaron a vivir».
En relación al compromiso que mantiene esta franja etárea con respecto a algunos temas, indicaron que «hay compañeros que pretenden seguir superándose, mientras que a otros no les interesa. Por ejemplo, algunos se llevan todas las materias a diciembre, y después las aprueban. Ahí te das cuenta que no es un tema de capacidad, sino de vagancia».
Esta característica de «vagancia» lleva a que muchas veces, no se presenten proyectos. «Surgen ideas, pero es todo un trámite presentarlo ante el centro de estudiantes, entonces no lo hacen directamente», señalaron las alumnas.
Con los profesores mantienen «buenas relaciones; es algo que depende de la personalidad de cada uno». Aunque apuntaron que «se les falta mucho el respeto a los educadores y se da en la mayoría de las aulas. No es sólo a ellos, sino con los compañeros también. Todos gritan, hablan encima de alguien, no escuchan; esto es algo que se toma como normal».
En cuanto a proyecciones, indicaron que al finalizar el nivel secundario, la idea es continuar sus estudios «cursando carreras universitarias; al igual que gran parte de sus compañeros».
El 21 de septiembre es sinónimo de fiesta y nuestra ciudad se colma de jóvenes de diferentes localidades dispuestos a disfrutar de un gran encuentro.
Rosario, contó que «vamos siempre al evento, está bueno ir. Vienen muchos estudiantes de otros lugares. Está muy bien que se promocione; Carlos Paz es turística y vivimos de la gente que viene».
Una vez más, en esta fecha se implementará la Ley Seca. «Me parece que últimamente los adolescentes están un poco descontrolados y está bien que haya controles y no se pueda tomar alcohol, ya que sería imposible que se midan para consumir. La cabeza no funciona como la de personas de 40 años que pueden llegar a ponerse un límite. No es algo seguro que no vayan a tomar, pero es una medida que previene», indicó Rosario.
Ansiosos por festejar su día, Cristian y Sara de sexto año del IPEM 316, señalaron que «esperan pasarlo muy bien y disfrutarlo, ya que es su último año en la escuela. Es especial porque nos conocemos entre todos los compañeros desde hace mucho tiempo y terminada la etapa escolar, cada uno seguirá con sus cosas».
Que no se pueda consumir alcohol para los chicos «está muy bien; si no sería para que se armen peleas y disturbios».
También, ellos planificaron una fiesta particular y exclusiva para todos los alumnos del colegio: «Realizamos muchas actividades. Este año lo organizó el centro de estudiantes».
En cuanto a la participación y conformación de proyectos, Sara apuntó que «es muy difícil ponernos de acuerdo entre nosotros, cuando parece que está todo listo, siempre surge algo que nos lleva a confrontar».
«Irresponsabilidad» es la palabra que señalaron a la hora de describir las actitudes juveniles. «No hay mucho interés por participar», destacaron.
Siguiendo con esta línea, ambos remarcaron continuar con estudios universitarios para «poder ser alguien». Sin embargo, indicaron que son contados con los dedos de la mano, los compañeros que piensan seguir por el mismo camino. El panorama, para Cristian se debe a que «les gusta andar por la calle. No quieren que nadie les diga nada». Y agregó: «Es un libertinaje. Hay padres que ponen los límites, pero sucede que desde la sociedad fomentan actitudes a los adolescentes que repercute de mala manera».
Por su parte, Sara manifestó que en esto «tiene que ver la educación que les da la familia».
En el aula, ambos notan que «hay mucha falta de respeto hacia los profesores». Además, mencionaron que mantienen buena relación con los docentes y que los aconsejan siempre.
Lic. Evangelina Bustamante