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Emprendimientos sustentables: Soplar, y hacer hogar

En nuestro país, a razón de 12 millones de botellas se desechan por día, y solo el 15 por ciento son recicladas. Por otro lado, 3 millones de argentinos carecen de vivienda digna. Una gran contradicción para las emprendedoras ecológicas cordobesas que innovan con su tecnología, puesto que los ecoladrillos “permitirían reutilizar más de 50 mil toneladas de plástico por año, que servirían para construir casi un millón de metros cuadrados de viviendas sustentables”.

Ambas, 3D Construcción Ecológica y Ecoinclusión se fundamentan en la teoría del cambio a propósito de reducir la pobreza estructural y generar conciencia ambiental. Coincidencias por las que este año no dudaron en firmar un acuerdo de cooperación mutua. Conozcamos qué es lo que hacen:

3D CONSTRUCCIÓN ECOLÓGICA. “Somos una nueva era de emprendedores que está buscando hacer muy buenos negocios, en el amplio sentido de la palabra”; esto es, que su impacto no se reduzca al aspecto económico. Dos tecnologías, entonces, una industrial y otra social, conforman el proyecto de bastidores creado por Lucas Recalde y Federico Brunas.

“A los desechos de difícil reciclaje los ponemos en una máquina de compactación que se motoriza con una agujereadora. El resultado es un fardo que luego se coloca dentro de un bastidor de madera”. Así, la estructura es autoportante y no requiere de hierro.

Estos ladrillos gigantes, de casi un metro cuadrado y cuyo peso es 14 kilos, se ensamblan hasta elevar los muros de una vivienda que podría estar “en el mínimo suelo resistente”. Y sobre el revestimiento, explica Recalde que hace las veces de tratamiento ignífugo: puede ser convencional, placa de yeso o de fibrocemento.

Otro detalle, el coeficiente de aislación es “casi absoluto”, subraya el emprendedor, enumerando los beneficios del sistema de construcción que además de ser ecológico promete competir en costo y velocidad: “Dependiendo del diseño, una casa puede estar lista en tres meses a un valor 40 por ciento menor que por la vía tradicional”.

Aun así, la idea no es industrializar el producto sino “insertar plantas de elaboración de bastidores en las villas. Lo que motoriza la prensa es una agujereadora que, si se rompe, se puede cambiar fácilmente y no consume gran cantidad de energía. Tampoco emplea agua, por lo que puede estar dentro de un garaje”.

Una oportunidad para que “las cooperativas de recicladores se conviertan en industriales de la construcción: una casa generaría suficiente cantidad de jornales para una persona todo el año”. Tal es así que el propio presidente de la nación, Mauricio Macri, se apersonó en Agua de Oro, donde está la “fábrica” administrada por el padre Mariano Oberlin, a fin de contener a los jóvenes emigrantes del narcotráfico en Müller.

El Ministerio del Interior, Obras Públicas y Viviendas “se comprometió a homologar la tecnología para que tenga acceso a créditos nacionales. ¿Qué más? Lo que nos viene pasando ha superado mi optimismo”, resume Recalde. Desde que Coca Cola los apoyó en el desarrollo del prototipo que está en Salsipuedes -de dos pisos-, pasando por la casa escuela donde se filman los tutoriales para quienes no saben leer, hasta la consolidación del proyecto con el primer Parque Agroecológico Municipal en la ciudad de La Para, “es más de lo que pude haber soñado, y miren que soy soñador”.

ECOINCLUSIÓN. Otra organización, ubicada en Alta Gracia, con el mismo objetivo: cambiarle el destino a la basura. Fundada en 2014 por Fabián Saieg, Leandro Lima y Leandro Mingué, Ecoinclusión toma todas esas botellas tiradas y les da un nuevo propósito, el de construir espacios con impacto social. No solo botellas, “sino todo tipo de plástico” aclaran.

“Lo que buscamos, más allá de ser una solución innovadora, es concienciar sobre la basura y el reciclado. Lo que para uno es un desecho, para otro puede tener valor”, en este caso, la posibilidad de alcanzar el sueño de la casa propia.

“Lamentablemente, en Argentina no hay educación en este sentido; se recicla solo un 15 por ciento del plástico”; materia prima para ladrillos que “tienen las mismas características que uno de barro cocido”; además de ser “más livianos, más aislantes y su producción no daña el medio ambiente”.

Desarrollo que les permitió ganar el #DesafíoGoogleORG y así avanzar en el armado de manuales instructivos que “los vamos a dar a las provincias o a las personas interesadas”. La Fundación opera mediante redes, una de acopio de las donaciones de PET, y la otra que coordina el acompañamiento que pueden hacer organizaciones públicas, privadas y sociales a las construcciones de impacto social: “Está abierta la convocatoria de proyectos”.

Hasta ahora, han colaborado con materiales en varios; pero el primero propio será “un comedor, con baño y cocina en Nueva Esperanza, un asentamiento ubicado detrás del country San Isidro en Villa Allende. Más allá de ser un comedor, será un espacio de encuentro donde la idea es que se dicten diferentes talleres con salida laboral”.

Aceitada logística por la que fueron “la única ONG de Argentina invitada para colaborar con nuevas soluciones” al problema de los residuos marítimos en República Dominicana. Mismo aporte que solicitan a las empresas y que agradecen, en particular, a Arcor: “Juntos estamos reciclando los palitos de chupetines para construir un aula taller. Las escuelas tienen un concurso, y aquella que junte más, será la ganadora de un viaje de estudio.

“Siempre estamos en busca de apoyo” reiteran, y finalizan mencionando los puntos verdes disponibles en Alta Gracia: Parque Infantil; Plaza Mitre; Colegio Anglo Americano; Parque García Lorca y comercios de Avenida Libertador detallados en www.ecoinclusion.org.

Lic. Lorena Neo Romero

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