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Costa del río: Un sueño por cumplir

14 familias del sector serán beneficiadas con terrenos donde construir la casa propia.

costa_del_rioDesde los nueve años, Roxana vive en La Vizcachera, a pocos metros de cauce del San Antonio. Hoy, con 30, tiene hijos y está preocupada por la posibilidad de que una creciente le lleve su propiedad o que alguna de las víboras que rondan la zona lastime a sus niños. «Estamos bien pegados al río, con todo lo que está pasando, tuvimos mucha suerte de que no creciera, si no hubiera sido una desgracia», contó.
Ella es una de las jefas de hogar que desde el 2009 solicita asistencia para construir su vivienda en un lugar que le brinde una mejor calidad de vida, que cuando empezaron distaba mucho de ser adecuada. No había energía eléctrica, alumbrado público, recolección de residuos ni agua potable. Hoy, el único inconveniente que no lograron subsanar refiere al último, ya que continúan con un caño público del que «cada uno hizo una conexión con una manguera hasta su domicilio».
En tanto que para la provisión de energía ahora cuentan con pilares individuales y una prestación subsidiada que pueden pagar, lo que evita que otros vecinos se «cuelguen». Con estos trabajos también evitan los cables que antes cruzaban las calles, poniendo en peligro la vida de los transeúntes.
Roxana, Jorge, Esteban, Camila, Verónica, Jimena y Daniel, son parte de las 200 familias que viven en la zona e integran el grupo de 14 que pronto se verán favorecidas con un terreno próximo a su actual hogar, donde el miedo de que la fuerza del agua provoque una «desgracia» quedará atrás. Un anhelo que estaría cerca de concretarse, dado que tras la aprobación de la ordenanza por parte del Concejo de Representantes solo restan pocos pasos administrativos para efectivizar la cesión de tierras y la posterior entrega de materiales correspondientes a los kits de vivienda del gobierno provincial.

Un largo peregrinar
«Hace un tiempo largo que venimos con esto, en un principio nos iban a llevar a Las 400 Viviendas, nos juntamos varias veces con gente de la Municipalidad porque nos habían dicho que con eso sacaban a todos los que vivimos en la costa del río», relató Roxana.
Según comentaron ella y sus compañeros, en ese momento había mucha ilusión dado que les habían prometido que «en dos años» se iban a mudar al caserío. «Después nos dijeron que debíamos contar con recibo de sueldo, había quince familias nada más que lo poseían y fueron a parar allá; pero tampoco hicieron nada con las que estaban y vino gente a ocuparlas; fue lo mismo que nada. El resto quedó con las expectativas por el suelo, porque querías irte y quedó todo en la nada», graficó.
Ese «tropezón» fue el causante de que muchos se mostraran incrédulos cuando el Centro Vecinal y funcionarios de la Dirección de Planeamiento Urbano Ambiental llegaron con otra propuesta, aseveró el presidente de la entidad barrial Judas Ramos. «Pasa que la gente se quedó con la idea de que no iba a salir nunca de ahí abajo. Teníamos mucha desconfianza porque nos habíamos movido mucho para nada. Recién ahora, que estamos viendo los avances, le gente se está volviendo a prender», completó Roxana.
En tanto que Esteban recordó que la mayor decepción se produjo cuando se enteraron que muchas de las casas eran «para los policías; hay un montón de Cosquín, de Alta Gracia, de todos lados».

Nuevos comienzos
Conociendo las realidades que afrontan quienes residen en la zona, hace poco más de ocho meses el municipio empezó las tareas tendientes a que las personas sean trasladadas a un loteo que se encuentra dentro del mismo barrio, y que en un primer momento estaba destinado al Plan Hogar Clase Media, beneficiarios a los que ya se les había otorgado el «visto bueno» para el desarrollo del programa en otro punto de la ciudad.
En ese momento comenzaron las gestiones para la elaboración de un proyecto de ordenanza mediante el cual se legalice la iniciativa. «Al principio la gente se mostraba con desconfianza, sigue habiendo. Lo más importante, que son los papeles para estas quince primeras familias, ya los conseguimos. Es más, la ordenanza se aprobó con el nombre de cada uno, lo que significa que es de ellos y nadie los va a poder sacar», manifestó Ramos.
Aún no está definido si los adjudicatarios tendrán algún plazo para edificar sus inmuebles. «Lo único que sabemos es que nos van a dar los materiales a medida que vayamos haciendo, para que esté rápido, podamos mudarnos y tiren abajo la vieja, porque si no vienen otros», apuntó Roxana.
«Creo que si las quince familias llegamos al terreno, la otra gente va a estar con el ánimo de pensar que a ellos también les va a tocar», avizoró.

Periodista Yanina Flandin

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