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Clara Romero Fernández: Buscando la excelencia

Tiene diez años, y se dedica a la danza con la pasión de una profesional. En esta charla, Clara nos cuenta sobre sus comienzos, experiencias y anhelos.

¿Cuándo empezaste danza y por qué?
“A los tres años comencé con gimnasia rítmica; pero lo que me gustaba mucho era bailar, en mi casa estaba todo el día bailando, por eso mi mamá me llevó a los cinco años a probar una clase de danza clásica junto a mi hermana, y desde ese momento no dejé nunca de bailar”.

¿Cómo son las prácticas?
“Dependiendo la época del año, si no hay escuela son siete horas por día, aproximadamente, y cuando comienzo las clases son tres horas por día.
“También durante el año participo de diferentes cursos intensivos y seminarios con profesores muy reconocidos de Argentina y del mundo que me ayudan a mejorar la técnica.
“Por ejemplo, en febrero de este año me fui diez días a tomar clases a Buenos Aires, a la Fundación Julio Bocca junto a Eleonora Cassano. En julio, viajé a Brasil a donde participé de cursos intensivos y también concursé, ganando una beca a Portugal para el año próximo. Y en agosto hice un curso intensivo del American Ballet Theatre en Nueva York.
“La semana pasada viajé a San Luis, en donde tomé clases con importantes maestros y concursé también, quedando preseleccionada para el Prix de Jóvenes Argentinos que tendrá su final en Mendoza, en octubre de este año”.

¿Seguís alguna dieta especial?
“Como de todo, no hago dieta; pero en el desayuno siempre trato de comer frutas, cereales, yogurt y tostadas. Mis papás dicen que tengo que desayunar bien”.

¿Qué tipo de danza hacés, solo clásica?
“Hacía solo danza clásica hasta que en enero de este año comencé con danza contemporánea también; y en Nueva York hice danza jazz y danza de carácter.
“Quiero saber de todas las danzas que me puedan ayudar como bailarina; pero la que más me gusta es la danza clásica, y me encantaría llegar a ser bailarina profesional, bailar en alguna compañía del mundo”.

CUESTIÓN DE GANAS Y CONSTANCIA. Florencia Fernández no solo es la mamá de Clara, también es su escolta en el difícil trayecto que impone la danza. “Acompañar a Clara es muy gratificante, emociona ver que con tan solo diez años sea tan apasionada por la danza, que se esfuerce y sea tan dedicada.
“En mi caso particular, que no vengo del mundo de la danza, es un continuo aprendizaje; siento que Clara día a día va a más velocidad. Comencé llevándola a danza como una actividad extra, y cuando me di cuenta estábamos subidas a un avión viajando a un certamen, o a tomar cursos.
“En varias oportunidades nos toca festejar y acompañar sus logros, como así también contenerla y apoyarla cuando las cosas no salen como ella esperaba.
“Este año, también implicó separar la familia, porque no siempre podemos viajar todos.
“Uno comienza a vivir nuevas experiencias, ayuda mucho compartir con otras mamás de bailarinas con la misma realidad e inquietudes”.

En ocasiones, se ha vinculado la danza clásica con desórdenes alimenticios; ustedes, ¿cómo manejan ese tema?
“A Clara le explicamos que no está bien hacer dieta de comer poco, que eso no es saludable. Le hablamos desde el punto de vista que es importante comer sano y nutritivo, ya que como tiene mucha actividad, debe estar bien alimentada y las defensas altas para no enfermarse”.

¿Cuál es tu evaluación sobre el viaje a Estados Unidos?
“Considero que es importante para su formación todo lo que uno más pueda acompañar y ayudarla a tomar otras experiencias. Entiendo que una bailarina se capacita constantemente, nunca deja de aprender y mejorar su técnica.
“A su vez es muy enriquecedor aprender de otros maestros, conocer compañeras que hoy son sus amigas de otras partes de Argentina y del mundo, con sus mismos sueños, muchas veces con más preparación que ella, lo que es un estímulo para seguir esforzándose.
“En Estados Unidos fue una vivencia única, desde que ingresamos ese primer día al American Ballet, nos emocionamos las dos. Tuvo la oportunidad de conocer primeros bailarines del ABT y tomar clases con prestigiosos maestros.
“Las clases eran todas en inglés, sus compañeros hablaban en diferentes idiomas, así que implicaba un esfuerzo extra”.

¿Es un ambiente competitivo?
“Sí, muy competitivo. De por sí, comienzan con los certámenes desde muy pequeñas. Lo que le decimos a Clara desde su primer concurso, es que su principal competencia es con ella misma, de bailar cada día mejor; y que la vida siempre da oportunidades, que la recompensa en algún momento llega, y que lo principal son las ganas y la constancia”.

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