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Cine independiente, accesible y valiente

Hace aproximadamente un mes, comenzó a funcionar en el centro vecinal Miguel Muñoz “A” (Lisandro de la Torre y Champaquí) un curso de cine independiente, al que concurren principalmente jóvenes a partir de los 15 años. Dicha iniciativa, también se lleva a cabo en la sede de la Cooperativa Integral en Icho Cruz, bajo la coordinación de Gustavo Laksman y Martín Jakuto.

En cada encuentro, los asistentes tienen la oportunidad de conocer acerca de las herramientas cinematográficas, los procesos de producción y la puesta en escena que se requieren para elaborar cortometrajes. De esta manera, expresan sus historias, sentimientos y abordan distintas problemáticas sociales actuales.

UNA POSIBILIDAD PARA TODOS. Gracias a las nuevas tecnologías, “hoy podemos ser autogestivos; cualquiera puede hacer una película y difundirla en las redes sociales. Cuando estudiaba cine en su momento, era algo imposible; hace veinte años, para filmar necesitabas que te prestaran los equipos y era muy difícil difundir algo”, explicó Gustavo.

“No hace falta tener ni el mejor guion ni los mejores actores, solo buenas ideas. Con una filmadora y una computadora para editar, cualquiera puede producir un corto”, indicó.

“Hasta con un celular podés crear algo original. De hecho, hay festivales que son de cortometrajes hechos con celulares. Por suerte, ha cambiado mucho porque te da otra perspectiva para quienes nos dedicamos a esto”.

En Miguel Muñoz “A”, las clases se brindan los jueves de 17 a 19. Primero “se prepara un guion y al siguiente jueves, se filma. Siempre hacemos un cortrometraje por jornada, porque los jóvenes hoy en día van a ese ritmo. Si no le ponés velocidad y dinámica, se aburren y se van.

“Tenemos grupos de entre diez y doce chicos; se han sumado varios en estas clases a través del boca en boca”, rescató.

En Icho Cruz, el taller arrancó en abril: “También filmamos un corto cada viernes; llegamos a hacer una serie de cinco capítulos que estamos terminado de editar para que los chicos la vean y la proyectaremos cuando se realice el cierre de talleres”.

En tanto “abrimos una página en YouTube que se llama Taller de Cine Independiente Icho Cruz, y ya subimos dos cortos; en breve añadiremos más contenido”, anticipó.

DIFERENTES TEMAS. Hasta ahora, se han desarrollado varias problemáticas sociales: “Los adolescentes vienen con sus inquietudes, historias e ideas. Han abordado temas como aborto, secuestros, igualdad de género, las relaciones, y también representamos la época de la dictadura. Está bueno porque los chicos le ponen su impronta.

“Una de las alumnas propuso un tema considerado tabú, el de la masturbación en la adolescencia. Los chicos aseguraron que habían hablado más de sexualidad en el mismo taller que en la escuela. Este no solo es un espacio para filmar, sino donde expresamos sentimientos, hablamos y consensuamos para luego filmar”, admitió.

En el proceso de filmación, “tratamos de hacer la edición en cámara; terminamos de filmar y proyectamos, en ese mismo momento debatimos qué errores y aciertos hubo. Esta metodología viene del cineasta Raúl Perrone, el padre del cine independiente en Argentina, que en los 80, filmaba a ‘piacere’. Concurrí a sus talleres y terminé como coordinador.

“Su modalidad era filmar en no más de tres planos, y con lo que tuviéramos disponible, ya que el buen cine no se basa en una mejor calidad de sonido o imagen, sino lo que le deja al espectador. Por ese motivo, intentamos hacer un homenaje a Raúl Perrone, para continuar por el mismo camino”, puntualizó.

LA REALIDAD DEL CINE INDEPENDIENTE. Gustavo se mostró optimista en torno a la camada de gente joven que se inclina por este arte: “Es muy interesante; están filmando cosas muy actuales y usando las nuevas herramientas, de allí surgen ideas muy buenas. Hace poco estuvo el ‘Festi Cortos’, un festival donde nos presentamos con adolescentes del IPEM 408 -donde también tengo mi grupo de cine independiente-, y he visto cosas muy lindas, hechas por jóvenes de 15 años. Eso te da esperanza de que se viene algo bueno.

“La verdad es que hace falta más apoyo a nivel estatal; el mismo Instituto de Cine Nacional Argentino no está dando subsidios. Eso complica al cine independiente; este no es un trabajo cualquiera, es algo que se hace porque te apasiona y no conozco gente que haya estudiado esto porque exista un buen sueldo”.

A su criterio, “para ganar buena plata, tenés que inclinarte hacia lo comercial, la publicidad. Eso deforma a la persona creativa, ya que te imponen cómo pensar, para qué y por qué; se diluye la independencia.

“Los talleres tampoco me retribuyen demasiado; de hecho, a los chicos que no tienen dinero o herramientas para venir a los talleres, lo mismo los alentamos a formar parte. Planteamos un cine inclusivo, al que todos puedan integrarse; más en esta zona de Punilla, donde no hay tanto para hacer, para que los chicos encuentren un espacio donde actuar, dirigir, guionar y expresar sus sentimientos”, remarcó.

UN GRAN DÚO. Cuesta Blanca fue el punto de encuentro entre Gustavo (de Buenos Aires) y Martín (de Viedma); el destino hizo que se cruzaran y compartieran su pasión por el cine: “Martín es muy bueno en lo que es postproducción y edición final del cine; mientras que yo venía con la dinámica de filmar y tener algo hecho en el momento.

“Sin él, sería muy difícil llevar a cabo los talleres, nos complementamos muy bien. Ahora estamos haciendo un documental sobre el asesinato de Franco Amaya”, contó.

Finalmente, aclaró: “La gente se puede seguir sumando porque cada clase es unitaria; el que quiera venir, arranca en ese mismo momento. Siempre abordamos los mismos temas: puesta de cámara, formas de guionar y contar una historia. Todos aprendemos clase a clase, así que pueden acercarse en cualquier momento”.

Por información, contactarse vía Facebook a la página Taller de Cine Icho Cruz.

Elizabeth Scardigno

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