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Balneario Sol y Río: Temporada a la vista

Los vecinos se manifiestan decepcionados respecto del sector, y consideran que algunas medidas municipales los han perjudicado.

Sol y Río está ubicado en el distrito sur de la ciudad; es el último barrio de Carlos Paz desde calle Los Tulipanes hasta el límite con San Antonio de Arredondo; y ofrece uno de los balnearios más populares y concurridos por el turismo familiar.

Roberto Falcón es el presidente del Centro Vecinal, y admitió que la situación de la entidad no es la mejor: “Cuando hay elecciones todos están; pero después son pocos los que se comprometen. La mayoría de la gente se borra; no les interesa mucho. Es una consecuencia que viene desde el gobierno, porque en épocas de elecciones se prometen un montón de cosas que después no se cumplen. Cuesta mucho que la gente se concientice, ya nadie cree en las instituciones; encima hay que trabajar gratis”.

Con respecto al balneario, reseñó: “Lo hicimos netamente familiar, sin fines de lucro; era para prestar un servicio a la sociedad, por eso pusimos mesas y asadores. Desde que lo tomó la Municipalidad es un desorden, se encuentra sucio. El año pasado habían puesto baños químicos y daba vergüenza ajena; el lugar está totalmente desatendido. Tenemos una isleta donde se acumulan víboras cuando los ríos crecen, tampoco se corta el pasto. Esas son cosas evidentes. Lo que ingresa económicamente es del estacionamiento, las mesas y los asadores; eso se utilizaba para obras en el barrio; pero desde que entró este gobierno, no sabemos qué destino le dan a la recaudación”.

En materia de seguridad, “estamos con las nuevas disposiciones que se toman desde la Policía. Siempre tuvimos los móviles por cuenta nuestra y logramos una guardia permanente. Pero todo cambió a raíz de las nuevas políticas. Hoy solo contamos con un operario que hace trámites de supervivencia, hemos hablado con los jefes y no nos dieron solución. Uno se cansa de todo esto; el ciudadano que tiene voluntad se desgasta. Lo que nosotros creamos lo agarró la Municipalidad. Me gustaría que salgan a ver cuáles son las necesidades del barrio y de la gente”.

Para finalizar, comentó: “Nos costó muchísimo hacer ese balneario, utilizamos herramientas propias, y con lo recaudado queríamos hacer la luminaria del barrio, porque cada 200 metros hay una lámpara y algunas otras que han puesto los vecinos, porque la zona es muy oscura. Pero sin recursos no podemos hacer nada”.

PERSPECTIVAS. En el recorrido pudimos observar las irregularidades y desproljidades que describió Falcón. La calle de acceso se encuentra con muchas piedras, lo que dificulta el tránsito de vehículos de ruedas chicas. La playa tiene yuyos muy altos, los asadores en mal estado, algunos destruidos. No hay baños públicos, por lo cual las personas tienen que pagar en los comercios para usar los sanitarios. Hay muy pocos negocios, solo dos bares comedores que pertenecen al mismo dueño, y el resto son casas de familia que venden agua caliente y algunos artículos de kiosco. No ingresan los colectivos, tampoco hay dónde cargar la tarjeta. Para llegar al balneario, las personas deben bajar en la ruta (Cárcano) y luego caminar dos cuadras, o ir en auto.

Luciano, encargado de “Quincho de Todo”, señaló: “Este lugar funciona como un kiosco, aparte preparamos comidas rápidas; también un servicio de barra donde realizamos licuados y tragos variados. Abrimos a las 8 y cerramos cuando se va la gente, no tenemos un horario fijo. Empezamos los fines de semana de noviembre, luego desde el primero de enero estamos todos los días, hasta marzo. Se trabaja con muchos turistas, de todas partes de Argentina, generalmente familias; y en febrero, personas mayores. Esta es mi cuarta temporada, estamos con las mejores expectativas para el 2018”.

El Camping Sol y Río se emplaza al final del balneario; David, su propietario describió la actividad: “Es de todo el año; enero y febrero se trabaja como camping con dos alternativas, una para pernoctar en el lugar, con carpa, casilla rodante, motorhome, y la otra es venir en excursiones. En este caso, las delegaciones que llegan hasta Carlos Paz compran la excursión y vienen a hacer un asado criollo a orillas del río, pasar el día; ofrecemos un show musical y humorístico. Desde marzo hasta julio trabajamos con personas de segunda y tercera edad; de septiembre a diciembre, con estudiantes de nivel primario y secundario, y en agosto con chicos de capacidades diferentes. El camping no se cierra”.

Sin embargo, “la temporada viene demasiado floja, tenemos muchas pérdidas de gente que no está eligiendo Carlos Paz. La ordenanza que prohíbe el tránsito y estacionamiento de colectivos de gran porte no nos ha favorecido. Por este tema hemos reducido un 25 por ciento el caudal de turistas. Se dificulta el traslado de las personas mayores que no están cómodas en vehículos chicos. Pasajeros que antes venían desde La Falda y hacían el ingreso en la ciudad para estar un rato en el centro, o comprar alguna artesanía; ahora prefieren pasar por ruta e irse antes que les cobren una multa. A todos esos colectivos los estamos perdiendo”.

Admite que no tienen relación con autoridades vecinales ni municipales; se limitan a cumplir con “las ordenanzas que ellos exigen, que no son buenas; al contrario, restan”.

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