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Al mejor de tres: “Hacemos rock y suena fuerte”

Un trío local caracterizado por su potencia en el escenario y letras comprometidas con la realidad.

Los bajos de Juan Carlos Lorenzo, las guitarras de Ariel Anobile y las percusiones de Alan Gómez Plaza conforman este grupo que, con un fuerte origen en el rock nacional, busca una estética propia. La historia de la banda comienza luego de que Juan Carlos y Ariel concluyeron un proyecto anterior en el que tocaban mayormente covers. Es en el 2015, cuando se acopla Alan, empiezan a decantar las composiciones propias y emerge el conjunto bajo el nombre de “Al mejor de tres”.
Tras un período de reclusión en el que se dedicaron a la creación musical, en el 2016 encararon la grabación de su primer trabajo discográfico que fue lanzado en marzo del corriente.

¿Cómo definen el género que hacen?
-Básicamente es rock. Sin embargo, nos han dicho que tenemos mucho de todo; pero no se parece puntualmente a nada.

¿Se consideran un grupo más de estudio o de escenario?
-Para que salga en vivo tenés que tener mucho ensayo. Ninguno de los tres somos virtuosos de la música; por lo tanto, hay que trabajar mucho; nos gusta lo que hacemos. Igualmente, la parte que más se disfruta es el vivo y mostrar lo tuyo. Por otro lado, los ensayos para nosotros son como una terapia semanal. No vivimos de esto, cada uno tiene su trabajo, por lo que la música es un desenchufe, es ir hacer lo que te gusta, pasarla bien; pero un show en vivo es la frutilla de la torta. Con los ensayos buscamos que cuando la gente escuche el disco y nos escuche en vivo no note la diferencia, que suene igual.

Las letras, ¿a qué apuntan?
-Tienen contenido bastante comprometido con la realidad, con cosas que pasan, que indignan, algunos temas un poco más sentimentales; pero todas las letras tienen algo que movilizan, es decir, tienen un mensaje.

Entre ellos uno dedicado a una víctima de feminicidio…
-Sí, es el último tema del disco, se llama “El sendero”, en ese mismo tema estaba invitado el guitarrista Gabriel Gómez Plaza, el hermano de Alan. En principio, la inspiración fue totalmente por el caso de Andrea Castana. Como la letra no es tan puntual y específica, terminó abriéndose un poco el paño, y la verdad es que involucra bastante a lo que es Andrea, Hernán y cualquier caso de violencia de género que pueda surgir. Quedó un tema bastante amplio.

¿Cómo fue el proceso de gestación del álbum?
-Se fue haciendo un poco por partes, primero se grabó la batería; después los bajos, las guitarras, y al final las voces; lo logramos hacer en cuatro meses. Una parte se grabó en nuestra sala, mientras que los bajos y las voces en el estudio de Carlos Benzi, y se masterizó todo en Audire Estudio de Nicolás Astegiano. Es importante resaltar que todo se realizó en Villa Carlos Paz.
Lo presentamos en dos formatos. Por un lado, el digital para que todos puedan tener acceso; y por otro el disco material.

¿Qué implica ser músico en Villa Carlos Paz?
-Es una ciudad chica; pero te da posibilidades. En Buenos Aires, por ejemplo, siendo tan grande y con tantos bares, a veces no tenés la suerte de tocar en alguno de ellos. Acá si bien no hay muchos lugares, los que están siempre brindan disponibilidad.
Podés buscar la vuelta para hacer una producción propia y tratar de que no solo gane el bolichero, sino que a nosotros nos quede una moneda como para salvar los gastos. Porque el solo hecho de salir a tocar es caro, un par de palillos para la batería cuestan 250 pesos; guitarra, cuerdas, bajo, calibración, el transporte para llevar los instrumentos.

Hay que moverse mucho para transitar un camino propio…
-Y sí, porque para hacerte escuchar te tenés que mover y mucho. Ir a las radios, visitar los diarios. Constante movimiento; porque donde te quedaste, moriste.
Nosotros lo que queremos es que se escuche el nombre, después las cosas van llegando solas. Convengamos que nuestro género, que es el rock, está bastante limitado en cuanto a los espacios para tocar. En esta ciudad no hay muchos lugares que cuenten con la estructura correspondiente para que actúen bandas con volumen. Nosotros hacemos rock y suena fuerte. En algunas oportunidades eso complica también.

¿Por qué hay pocos recintos?
-Es que no hay muchos lugares que tengan un espacio para armar eventos de rock donde pueda entrar bastante gente, sonar bien y fuerte; sumado a que estén habilitados realmente para eso. La mayoría son bares y no podemos presentarnos con una guitarra criolla para hacer un acústico, porque no es nuestra esencia.
Para la presentación del disco estuvimos mucho tiempo buscando un espacio, hasta que enganchamos con la gente de Green Paradise. Hace falta un poco de movida cultural en este sentido, tener un centro para que haya eventos de arte, teatro, música; porque a nivel municipal hay muchas limitaciones con la acústica, y todo esto. Está difícil para el artista mostrar algo, sea el rubro que fuere.

¿Cuál es la aspiración que tienen como banda?
-Sin dudas seguir tocando y disfrutando lo que hacemos. No buscamos ser famosos y vivir de esto, obviamente que si se da muy bienvenido será; pero acá cada uno tiene sus obligaciones, familia y esto para nosotros es nuestro cable a tierra. Aspiramos a seguir con la banda disfrutando hasta donde llegue. Nos gustaría que el nombre se escuche por todos lados, y para eso trabajamos.

El próximo espectáculo en la agenda de la banda tendrá lugar este sábado 4 de noviembre en el aniversario de La Cueva del Che en Cosquín (Tucumán 571). Más info en el Facebook: Al mejor de tres.

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