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Ajuares y accesorios: Tejiendo amor y esperanza

Desde hace más de un mes, en el Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero, un grupo de mujeres se reúnen alrededor de lanas, hilos y telas para dar paso a la magia y practicar la empatía, ayudando a quienes más lo necesitan. La cita se repite entre mate y mate -y alguna torta-, los martes de 15 a 18.

Rita Bolcatto fue la primera encargada de este emblemático lugar, que en enero cumplió dos décadas. “Como ya no vengo a ayudar de noche (estuvo siete años al frente del albergue), me convocaron para ver si quería organizar esto que estamos haciendo, un grupo de señoras que quisieran tejer y confeccionar ajuares para llevar al Hospital y a todos los lugares donde haga falta.

“Ya entregamos dos ajuares completos; tenemos cinco saquitos terminados, y se están haciendo mantitas para que podamos ofrecer la mayor cantidad de ropita y accesorios posibles. Si bien la mayoría sabemos tejer, se acercó una señora a ofrecer su ayuda porque ella sabe coser y se unió al grupo, y todas estamos colaborando”.

SUMANDO VOLUNTADES. La gente se puede sumar en esta actividad solidaria: “Cualquier persona que sepa tejer, bordar, coser o quiera ayudarnos cebando mate o desovillando lana será bienvenida. Cuantos más seamos, mejor; nos organizamos perfectamente. El que quiere, puede venir y colaborar; también se aceptan hombres”.

No existen las casualidades sino las causalidades, y a estas mujeres las unió una buena causa: “Unos días antes de que me convocaran pensé ‘viene el frío y me dan ganas de tejer’, y como ya no venía al Refugio pensé en hacer un saquito de bebé para llevar al nosocomio local. Tenía la prenda casi lista, cuando recibí una llamada de Alicia Barrigó de la comisión, que me convocaba para organizar esta actividad.

“Siempre estuvo la idea de aprovechar las instalaciones también de día, y este año se pudo concretar a través de este grupo”.

Más allá de las ganas de estas personas por ayudar, hay una realidad que es innegable: cada vez se advierten más carencias, “sobre todo en esta época de tanto frío. Justo cuando fuimos a entregar los primeros ajuares había entrado una parturienta que llegó con lo puesto, nada para su bebé ni para ella”.

Cuando visitaron el hospital se percataron de la situación de penuria, no solo en la embarazada y el niño por nacer, sino también en los hermanitos: “Por eso hacemos ropa también para más grandecitos, entre uno y cuatro años, como chalecos y sweaters para abarcar un poco más a los hermanitos del recién nacido y atender sus problemáticas”, indicó Marta Serradel, otra de las tejedoras.

NADA SE TIRA, TODO SE TRANSFORMA. ¿Cómo hacen para conseguir lana? se preguntarán muchos; Rita tiene la respuesta: “La gente es muy solidaria y nos dona; algunos ovillos sirven para bebé por la contextura más suave, y con otros hacemos ropa para los hermanitos más grandes; y gorros y bufandas para los hombres del Refugio.

“Solemos traer de nuestras casas lo que tenemos; pero ante tanta demanda se agota enseguida”.

ALCANCÍA EN EL REFUGIO. Existen varias formas de colaborar, y una de ellas es con dinero: “Tenemos una alcancía para que el que pueda colaborar done dinero; de esa manera, podemos comprar los pañales que son bastante caros, la lana especial para bebé que es más finita, la tela polar para las mantitas o las cajas”.

Las voluntarias piensan seguir todo el año: “Cuando llegue el verano utilizaremos el hilo para seguir brindando este servicio. Vamos viendo a medida que avanzamos en la concreción, paso a paso. Quienes tengan alguna otra idea, la pueden acercar al refugio; será analizada y consensuada por nosotros”.

Todas las personas que deseen contribuir de alguna manera, pueden dirigirse al Refugio Nocturno y Hogar de Tránsito Cura Brochero, ubicado en Cárcano 224.

Silvia Garrigós

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