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ADARSA: El que se cansa, ¡pierde!

“Sabíamos que había una necesidad: la de tener una institución con personería jurídica a los fines de hacer frente a los problemas ambientales; pero desde el punto de vista legal”, recuerda el doctor en Geología Juan Carlos Ferrero, sobre los inicios de la Asociación de Amigos del Río San Antonio (ADARSA), hace veinte años.

De aquellas primeras reuniones, que tuvieron lugar en el hotel de los viajantes de Cuesta Blanca, quedan pocos miembros fundadores porque “es una institución que ha tenido un movimiento permanente. Se ha acercado mucha gente con muchas ganas; pero indudablemente hay personas que se cansan. Distinto a mí, que no me gusta cansarme porque creo que es arriar bandera”.

Con ese ímpetu, “papá Adarsa”, como lo llaman internamente, advierte una gran desilusión de la práctica política; aunque reconoce también que el haber ambiental sigue siendo “trabajar en conjunto. No somos enemigos de nadie sino amigos del ambiente definido en el artículo 41 de la Constitución Nacional”.

A saber: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo”. Compromiso ciudadano por el que invitan, como ONG, a festejar su aniversario “con acciones concretas”.

Justamente, la abogada patrocinante, Marcela Fernández, advierte que un importante logro de Adarsa ha sido sembrar jurisprudencia; por ejemplo, “arrancar con un amparo ambiental cuando era algo que no tenían noticia los tribunales locales”. Y en cuanto a resoluciones de relevancia, cita, sin dudarlo, la negativa obtenida para que “se localice el Gran Dorado en plena zona protegida de bosque nativo. De hecho, denunciamos a los secretarios de ambiente que habían autorizado varios emprendimientos inmobiliarios en San Antonio, y hoy están con pedido de elevación a juicio”.

Fue de las primeras veces que se aplicó la ley de bosques en la provincia, constituyéndose como precedente y materia de estudio en la Facultad de Derecho.

“En este momento estamos apoyando la detención de la autovía de montaña” entre otros frentes abiertos: “Los problemas ambientales surgen todo el tiempo porque el gobierno avanza con medidas descabelladas que tienen trasfondos político-económicos. Entonces, hay que estar al pie del cañón, sin relajarse”; pero satisfechos de admitir que “la conciencia ambiental ha ido creciendo.

“Es un camino lento al que todavía le falta. Cuestionamos que todos los planteos se concentren en la Cámara Contenciosa, donde hay cierta afinidad a defender las políticas gubernamentales. No tenemos un fuero especial, capacitado, que se dedique a conocer toda la materia ambiental que, por cierto, es muy amplia.

“Otra deuda pendiente es la de cercenar la posibilidad de que los ciudadanos accedan fácilmente a la justicia por un tema ambiental”. No obstante, “no bajaremos los brazos, quien los baja pierde. Los intereses son muy poderosos, y si no nos movemos, el futuro es una provincia llena de cemento y sin agua”, concluye Fernández, asegurando la continuidad de la férrea y activa participación de Adarsa.

Lic. Lorena Neo Romero

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