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Compromiso al buen trato

Publicado: por en la edición 737, Opinión Sin comentarios

Es nuestro deber alinearnos a una mejor salud mental ciudadana.

En muchos momentos, todo parece derrumbarse en las relaciones humanas; pero si ayudamos con un buen empujón podemos cambiar el rumbo de nuestras relaciones, tener más comprensión y paz social.

Comencemos por la palabra, con nuestra manera de expresarnos: ¿por qué nos cuesta hablar con propiedad?, ¿por qué nos cuesta expresarnos con palabras más sanas y correctas?

Hay buenas expresiones para decir todo lo que deseamos, solo necesitamos amigarnos con ese libro que de niños llevábamos a la escuela y se llama “Diccionario de la lengua española”. Realmente necesitamos que en la escuela, alumnos/padres, se les incentive el buen hablar, que vuelva la redacción apropiada con el fin de estimular el buen trato.

Hoy, incluidos adultos, actores, políticos, periodistas, adolescentes… vulgarizan nuestro lenguaje. Ni al enojo ni a la alegría es necesario ponerle calificativos ordinarios, de mal gusto y faltos de originalidad, y este combo de groserías es un peligro al buen trato; la vulgaridad parece que se ha normalizado en el habla de los argentinos y esto NO habla bien de nosotros. NO construye a mejores relaciones ni a la correcta comunicación.

No es necesario expresarnos groseramente en nuestro enojo. ¡No! ¡No es necesario poner palabras rabaneras que el lunfardo ha ido degradando a lo largo de nuestros años! La lengua castellana, tan rica en expresiones, está siendo despreciada y denigrada. En todo ponemos insultos y esto ensucia nuestro mundo interior y de sanos sentimientos. Terminamos enfermando física y psíquicamente, contaminando nuestra energía y química. Convertimos nuestro propio mundo en angustias oscuras que no conducen a buen puerto, y nos cuesta asumir que lo que expresamos es una expresión de nosotros mismos.

Parece insólito hablar de esto; pero debemos reconocer que los argentinos NO hemos avanzado en la educación ni en el buen trato.

Muchas veces he intentado estimular charlas, encuentros para activar e incentivar el buen trato y los valores; pero me miran o se expresan con ¿qué se te ocurre?, lo juzgan como una ocurrencia de algo absurdo, como que nadie necesitara esto; sin embargo, lo ordinario, lo chabacano, tosco, inculto y trivial se normaliza cada día más.

Entonces me pregunto ¿es algo absurdo dedicar un tiempo a normalizar la formación del buen trato? NO, claro que no lo es, vemos todos los días cómo avanza la violencia en todos los aspectos; en la familia, en la escuela, en la sociedad, en el cine, en los políticos… ¡El país todo debería reclamar mejor comunicación entre humanos y ser ejemplo de ello! Tenemos que reeducarnos, encontrar nuevas inspiraciones y reacciones, con nuevos reflejos, con nuevas respuestas, animar a otros para que se efectúe un cambio en la manera de ser y de sentir.

Todo parece confundido, la capacidad de valores parece lejos de nuestra mente y corazón, donde algunos detrás del título del Derecho Humano se dedican a defender delincuentes, personas que violan las leyes y normas sin pena alguna, que alteran el orden y el respeto público. ¿Quién pone límite a estos atropellos humanos?

La palabra es importante, con la palabra podemos confundir la realidad, describir diferentes niveles de ella, influir en la conciencia ajena y manipularla, por ello es importante ser más objetivos y menos emocionales al expresarnos.

La lógica y buen razonamiento dependen de cada nivel atómico, molecular, celular individual; responden a la información que se va recibiendo, tienen un modo de funcionamiento y de organización propio, con sus signos, leyes y manifestaciones.

Por ello, “contribuir conscientemente y con responsabilidad todos juntos” a una mejor sociedad es indispensable, donde las emociones negativas no sean un caudal que inunde o se confunda con nuevas cloacas a desinfectar. Solo es necesario despertar a que necesitamos un cambio interno que irradie sentimientos constructivos, incluso en la adversidad; mejorar nuestra manera de expresarnos es esencial; el espacio donde actúes, puede ser parte de este cambio responsable que los argentinos estamos necesitando para una vida más saludable, y de mayor progreso.

Facebook: Cristina María Scotti (Especializada Salud Energética)

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